lunes, 23 de junio de 2008

I


Nebulosa.
Primero la explosión.
En la pared un dibujo casi estúpido (una mujer desnuda, demasiados
colores).
En el suelo un par de medias, negras o grises, desde aquí no lo distingo.
Después de la explosión la calma.
Vuelvo a abrir los ojos. Nada nuevo. Prendo un cigarrillo que parece más
largo de lo que puedo tolerar y tomo un breve sorbo de té de uva. Desde la
ventana alguien parece ocultarse, la luz está encendida y puedo ver la
sombra, el contorno, el cuerpo casi como una presencia. No me perturba.
Pocas cosas aún me azoran. En estos días soy un molusco de largos tentáculos
que prefiere esconderse. Y del otro lado el cuerpo siempre esta esperando,
como si supiera que en algún momento el tacto tomará el lugar de las
palabras. No te confundas, eso era antes. Hoy sos asexuada, hoy sos todo
espíritu y palabras. De este o del otro lado será lo mismo. Será lo mismo
jueves o sábado, martes quizá. Vuelvo a las palabras, diserto. Primero
respiro. No, mejor huelo. Las plumas sólo las presiento, alguien dijo que
estaban ahí adentro y le creo. Muevo rápidamente los pies helados y nada
parece cambiar.
Esta es la bendita nebulosa.
No hace frío y no dormí más de veintisiete minutos. Sólo hasta el primer
estruendo, y los repetidos golpes posteriores, sólo hasta el primer temblor
y esa primer explosión allí abajo. Cómo fuegos artificiales. ¿Para qué los
dedos? ¿Para qué? No los necesito.
Otro sorbo de té, esta vez algo más largo. De un tiempo a esta parte paso
casi todo mi día tomando té. Cuanto más lo hago, más la recuerdo. Je sui...
vaya uno a saber.
Me extraña tanto silencio, parece que la niebla se hubiera apoderado de mis
letras. Mis letras habladas como digo que parezco decir al hablar. Creo que
no queda nadie del otro lado. No, no en la ventana. Del otro lado del mundo.
En la ventana sigue estampada su figura. Ahora que vuelvo a mirarla parece
estar pintada, hasta parece que yo la pinté. Tiene esos bordes negros que
adoro. Tiene limites claros con fines oscuros.

Presiento la próxima explosión.Prefiero darle la espalda a la ventana. ¿Otro cigarrillo? Seguro. Aunque nolo termine, prefiero volver a intentarlo. Lo que más me gusta del cigarrillo es la compañía. Nunca se esta completamente solo. Y la deformación sobretodo. Cómo desgasta el cuerpo, cómo oxida la maquinaria, como deforma la integridad sólo en humo. Es el arma del cobarde. Una manera placentera dehacerse daño. Un orgasmo asesino, sin explosión ni nebulosa, pero si con asfixia, con gusto amargo, con gusto a poco. No hay otra explosión. No queda otra. ¿Será eterna la falsa nebulosa? No lo creo. Demasiado poéticame he vuelto. Muy demasiado. No tengo paciencia para escribir, por eso cadavez escribo menos. No me gusta corregir, no me obsesiono. No sirvo para esto. Demasiado no, no, no. Cada oración pertenece a un momento, luego se esfuma. El papel debería ser perecedero, las letras inteligentes, los hombres analfabetos.¿Y la figura del otro lado? También. Quizá aprenda a olvidarse de mi ventana. Eso es lo que le hace falta. Saber que no estoy aunque me retuerza con mi útero aceituna entre los dedos.¿Para qué los dedos? ¿Para qué? No los necesito.Tampoco necesito mis ovarios enfermos, ni este envase vacío lleno de humo ysangre casi azul. ¿Podrá comprenderlo? Podría si no hubiera deseado antes que fuera analfabeto. Cierto que casi no hablo, que lo que prefiero es la cantidad inmensa de silencios que me rodean. Puedo contarlos. Uno, dos, tres silencios.

No hay otra explosión.

No queda otra.

1 comentario:

dividida dijo...

¡cómo me gusta cuándo escribís con tanta fuerza!
-hasta los muertos se levantan-
aspirar, exhalar
los cigarritos imponen las pausas y volvés arremeter con más fuerza y los tés que hacen lo suyo y parar y seguir.
las pausas las necesité cuando te leí y mi té de cedrón se enfrió porque los verbos conjugados acá galopan valentina y el animal que llevo adentro –sediento- pide agua y no alcanza y las sales minerales ayudan muy poco.
¿asexuada? ¿anestesiada? -maldecida tal vez-
Es una salida válida, acá y allá todo vale.
Yo todo lo contrario y rezo plegarias ¿ para qué?

“¿Qué espero? Espero el milagro. Que los santos me concedan una buena frigidez”.
besos
florencia.

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