Desde donde estoy sentada sólo se ve noche.Todo en negro.
Antes creía que la noche era especial. Idea Vilariño me convenció de eso.
¿Dónde es que esta esa noche? ¿Existe?
Creo que pregunto demasiado a mi otro yo. Alter ego. Uno de los veintitrés que viven entre meninge y meninge. Un par de neuronas, y una veintena de valentinas en la masa encefálica. Ninguna de ellas cree lo que la otra quiere hacer creer.
Complicado el panorama para la muchacha que está ahora mismo escribiendo frente a una pantalla.
Es una buena muchacha, que dice ver sólo el negro.
Si no la conocen, no pidan referencias.
Las referencias siempre la dejan mal parada.
¿Y la otra? Las otras dirás. Esas no están. No se ven. Desde donde la muchacha esta sentada sólo se ve noche. ¿Para qué revolver? Todo esta en negro. Poco espacio nomás.
Nadie esta a salvo de la locura. Locos somos todos. Todas nosotras somos / estamos locas. Las veintitrés. Hasta la que tiene berrinches de estrella, la de las flores rosadas y la ensalada de frutas.
To be y el instinto asesino de la mano. Complicada la jugada para la de los dedos rápidos.
Pobre de mi creer que por abrir los ojos se verá en esta nada un poco más.
Pobre de ella por creer que si él sabe entrar sabrá salir.
A eso iba con lo del instinto asesino.
Instinto asesino demoledor. Te mato y me matas. Un minuto y todo vuelve a empezar.
Si, él sabe como salir sin decir nada. Sabe hacerlo con el cuerpo, pero una de ellas -la de piernas largas- le enseño que irse sin alma, es casi como permanecer.
¿Y la niña? No, no sabe nada de eso. Para ella todo es rutina. Abre los ojos y desparrama letras que la muchacha saborea. ¿Cuál es el sentido? La muchacha del útero aceituna sabe que dentro del paquetito –donde antes dormía cocaína- sólo quedan restos de un cuerpo real. Sabe que le queda poco tiempo, que sin hija ni sangre la vida es mucho más corta de lo real. Ya esta en la vuelta, ya esta volviendo.
Y los demás. La besan, la tocan a la de la sonrisa amplia. Ella es toda carcajada. Dientes, labios y lengua. Ruido. Los hombres la rodean, la respiran, la degustan. Se pinta de colores...
¿Y las otras? Cuando ella aparece, las otras saben dormir tranquilas.
Por suerte, desde donde los demás están parados sólo se ve noche.
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